Introducción

Allí donde los demás ven solo traductores, yo veo personas. Personas con miedos, alegrías, enojos y sorpresas: seres humanos con emociones.

Personas valientes, responsables, dedicadas y profesionales que se dedican a su labor con entrega y pasión. Pero que también se divierten, se sorprenden, temen, sufren, se inquietan y frustran.

Todo eso está incluido en el combo explosivo de un día de traducción.

Siempre hablamos sobre cómo vendernos, sobre cómo conseguir clientes o cómo cuidar nuestra salud, sobre productividad y herramientas…

Pero pocas veces hablamos de conocernos y escucharnos.

Y de eso viene este artículo: 

De analizar las emociones que te habitan para encontrar en ellas señales que te marquen el camino cuando te pierdas, te agobies o te frustres.

De identificar la voz de tu propia sabiduría, que muchas veces queda silenciada por todo el ruido de la vida cotidiana.

De ser (cada día) un poquito más consciente para tomar las mejores decisiones no solo para con tu razón, sino también para con tu corazón.

 

Pero antes de seguir…

¡FELIZ DÍA DE LA TRADUCCIÓN 2021!

Hoy aprovecha para consentirte un rato, salir, comprarte un regalo, pasear y celebrar.

¡Hoy es TU día! 

¿Por qué es necesario hablar de emociones en la traducción?

Porque son las que alimentan nuestros días.

Cada mañana nos levantamos y nos entregamos a un día laboral lleno de situaciones tan diversas que nos hacen pasar del entusiasmo a la ansiedad.

Basta toparse con un término raro para que empiece el baile.

Cada palabra, cada mail que llega, cada cliente que se nos acerca o se aleja es una aventura que despierta reacciones.

A esas reacciones se las llama emociones.

Las emociones son respuestas repentinas e involuntarias ante ciertos estímulos puntuales que recibimos durante nuestro día. Estímulos que pueden ser externos, como el término raro que mencioné arriba, o internos, como un recuerdo.

No nos han entrenado para evaluar las emociones pero, si te observas con atención, verás que ante cada estímulo hay una emoción.

Es tu sistema nervioso que te brinda su opinión sobre lo que te sucede.

¿Por qué es bueno identificar tus emociones?

Porque son señales muy sutiles de lo que te pasa muy dentro y, de forma subconsciente, de lo que tu mente considera que es beneficioso o no para ti.

Me gusta pensar que las emociones funcionan como un semáforo que “aconseja” si hay que avanzar o no por cierto camino.

Si ante un mismo estímulo siempre reaccionas de la misma forma, entonces es necesario parar a pensar por qué lo haces, qué es lo que te quieres decir y cómo debes seguir…

Las emociones también están tomando decisiones. Y quizá no te estás dando cuenta.

Sigue leyendo.

¿Cómo identificar tus emociones como traductor/traductora?

A través de la observación consciente.

Presta atención a cómo reaccionas ante ciertos estímulos.

Hagamos un ejercicio:

Recuerda la última vez que recibiste un correo de un cliente en el que te pedía correcciones:

¿Qué sentiste?

¿Solo te pasa con ese cliente?

¿O te pasa cada vez que recibes un mail con correcciones de cualquier cliente?

Imagina que tu respuesta es: 

“Ansiedad, siempre que recibo un mail de ese cliente me siento así. No me sucede lo mismo con otros clientes”.

Esta respuesta es clara. 

Habla de que la emoción no es sobre el hecho de recibir correcciones, sino sobre la persona que te envió el correo.

¿Qué tiene ese cliente que te produce ansiedad y que los demás no tienen?

Quizá esa sola respuesta te ayude a evaluar con qué tipos de clientes quieres trabajar, qué actitudes quieres que tengan contigo, etc.

Esa emoción te está dando información subconsciente sobre cómo ves el mundo que te rodea y que te servirá para tomar decisiones que te representen y te hagan sentir bien.

Las emociones, cuando las hacemos conscientes y sabemos escucharlas, nos impulsan a la acción.

¿Cuáles son las emociones que más nos afectan en la traducción?

En todos estos años trabajando en la mentalidad de mis colegas traductores he descubierto que hay algunas emociones que se repiten…

Pero que primero, también sentí yo.

La duda, la incertidumbre, la ansiedad cuando…

  • Cuesta encontrar el rumbo, te paraliza tanta información y sientes que no estás avanzando mientras los demás hacen mil cosas distintas.
  • No sabes si el mes que viene tendrás trabajo y si podrás vivir de la traducción.
  • Fijas tus tarifas: “si cotizo muy caro, puedo perder el trabajo, si cotizo muy barato, no valoro mi trabajo ni el de mis colegas”.

A la duda, la incertidumbre y la desconfianza se le hace frente con CONFIANZA y ACCIÓN.

Y si te equivocas… ¡Qué importa!

Da siempre lo mejor de ti, fundamenta tus acciones y haz todo lo que tengas a tu alcance.

Si te equivocas, corregirás el error. No hay errores tan graves. 

Como dice el poeta Almafuerte: “No han de ser tus caídas tan violentas, ni tampoco, por ley, han de ser tantas”.

El miedo y temor a…

  • Contactar un cliente con el que te gustaría trabajar.
  • Postularte para una oferta laboral.
  • No tener suficiente experiencia o sentir que no estás a la altura.
  • Equivocarte en tus traducciones y que no te vuelvan a llamar.
  • Decir “sí” y aventurarte en un proyecto que no conoces.
  • Decir “no” y perder a un cliente.
  • Escribir o mostrarte en redes.
  • Ganar visibilidad.
  • Promocionar tus servicios.
  • Al qué dirán los demás si pones mal una coma. 🤔

Miedo… Una emoción que siempre va a estar y detrás de la cual puedes esconderte.

Pero también puedes tomarlo como una luz verde, la señal de que ahí está tu superación, el camino que debes tomar para crecer, para desarrollarte y para evolucionar (como persona y como profesional).

Al miedo se le hace frente con CORAJE.

Hay una frase que me repito siempre y que saqué de «Luis Miguel, la serie» (sí, la vi) y es:

“Nunca nadie se arrepiente de ser valiente”.

Frustración, cansancio, desgano cuando…

  • Haces mil pruebas de traducción que nadie te paga y que no llegan a nada.
  • Los clientes solo te exigen, te presionan, te corrigen y nunca te agradecen.
  • Sientes que estás en una carrera que no termina nunca.
  • Sientes que todos los días son iguales.
  • Estás trabajando mientras los demás están descansando o de vacaciones.

La frustración, las ganas de tirar la toalla y dedicarte a otra cosa se vence con PERSEVERANCIA.

Cuando sientas que no puedes más, cuando tus fuerzas te abandonen, cuando las recompensas no lleguen, cuando los ojos estén rojos por tantas horas frente a la pantalla, descansa… ¡pero nunca te detengas!

La calma, la serenidad cuando…

  • Eliges una especialización que te apasiona y empiezas a tener contacto con tus primeros potenciales clientes.
  • Sabes que te estás rodeando de un equipo de personas que te entiende y te valora.
  • Vas superándote y te das cuenta que otras personas que admiras pasaron por lo mismo.

La calma y la serenidad son emociones que tu cuerpo emite para decirte: sigue por aquí, este es un lugar seguro, estas son las personas correctas, aquí es donde quieres y tienes que estar.

“El éxito es lo que está después de las trompadas”, dijo el cantante argentino, Charly García.

La alegría, la energía, la adrenalina cuando…

  • Te responden con un “Gracias, lo has hecho genial”.
  • Ese primer cliente (y el segundo y el tercero…) te responde: “Sí, quiero que traduzcas para mí”.
  • Te lanzas a la aventura de un nuevo proyecto y la posibilidad de investigar, de aprender, de crecer y de seguir especializándote.

Los subidones de energía son como un shot de vitaminas, donde te sientes con verdaderos superpoderes y que eres capaz de todo.

De las emociones de los traductores

Hoy no quería hablar de marketing, emprendimiento o de herramientas TAO. De nada estrictamente profesional.

Hoy quería hablarte sobre un tema que rara vez tocamos los traductores: de lo que sucede en nuestro corazón.

Porque de él depende todo lo demás. Incluso que hagamos bien nuestro trabajo.

Espero desde el fondo del alma que este post te haya inspirado o servido para conocerte y entenderte un poquito más (y ajustar lo que haga falta).

Te deseo nuevamente un hermoso día de la traducción 2021.

Y un último consejo:

Traductor, traductora… escucha tus emociones. Ellas tienen la respuesta a tus preguntas.


Sobre el autor de esta publicación

Hola, soy Mati Ortiz. Mi propósito es ayudar a traductores y traductoras a mejorar su calidad laboral. ¿Por qué? Porque sé que nos merecemos trabajar con más tranquilidad, con clientes que nos valoren, mucho mejor pagos y con más tiempo libre de calidad.

Si quieres saber cómo lograrlo, súmate ya a mi curso gratuito “3 pasos para convertirte en traduemprendedor/a (y llevar la traducción al siguiente nivel)”.

puedes pasar directo a la acción con mi servicio de mentoría 1 a 1 en donde pondremos todos estos conceptos en práctica.

Yo también estaba cansado y puse mi vida y mi profesión en acción. Aquí puedes saber cómo lo hice.