Hay veces que, como traductores y emprendedores el miedo nos paraliza: no sabemos para qué lado salir, no nos creemos capaces y pareciera que todo, absolutamente todo es demasiado para nosotros. 

Nos suele suceder cuando queremos vender nuestros servicios, contactar a nuevos clientes, negociar mejores tarifas o decirle “no” a un cliente con el que, por h o por b, no nos sentimos cómodos.

Y así, tomamos el camino más fácil: damos media vuelta, agachamos la cabeza y nos marchamos “silbando bajito”. 

Y justo en ese momento oímos una voz interna que, socarrona, nos dice: “ya sabes, la próxima vez ni lo intentes”. 

Pero si buscamos bien en nuestra historia, reciente o lejana, vamos a encontrar esos momentos en los que, con una determinación inédita, miramos al miedo a la cara (muy serios y enojados, que es como hay que mirarlo) y le dijimos: ¡miedo, go home!

Lo más loco de todo es que nos hizo caso, se fue a casa. Y, al menos por un buen rato, el miedo no volvió a molestar. 

Ahora te quiero hacer una pregunta: 

¿Cuál es tu superpoder? 

Y no, no se trata de volar ni de lanzar rayos por los ojos. 

Se trata de que recuerdes esa vez en la que te mandaste a rendir un examen sin tener todo estudiado y aprobaste; o cuando decidiste combinar la traducción con alguna otra disciplina y hoy eso te posiciona como experto; o cuando no te creías capaz de asumir un proyecto pero diste lo mejor de ti para que saliera bien, y salió bien. 

Esos son los superpoderes que tenemos los traductores. 

En el post colaborativo de hoy te comparto las historias de 11 traductoras y 1 traductor que nos cuentan sobre esos momentos en sus vidas en los que, a pesar del miedo y la incertidumbre, recurrieron a sus superheroínas y superhéroes internos para vencerse y superarse.

IMPORTANTE: Lee hasta el final porque quiero hacerte un regalo.

1 – De gerente a traductora emprendedora sin escalas – Margarita Arizmendi

¿Imaginas lo que debe haber sentido Margarita cuando decidió dejar su trabajo en una empresa para lanzarse al emprendimiento? 

La historia de Margarita confirma que cuando se sigue la voz del corazón y se hace lo que a uno lo apasiona, los resultados vienen de las maneras que menos pensamos…

2 – Siempre hay un primer trabajo que hay que afrontar con valentía – Sol Berges

¿Qué harías si hoy un cliente directo te llamara por primera vez para hacer una interpretación?

¿Le dirías que no? ¿Buscarías ayuda? ¿Recomendarías a alguien más? Estoy seguro de que sacarías a tu superhéroe o superheroína interior y harías lo mismo que hizo Sol.

3 – Así se supera el gran miedo del traductor: traducir a una lengua no materna – Óscar Curros

Está bien sentir miedo: es el medio que tenemos para enfrentarnos a eso que tanto nos atemoriza.

Entérate de cómo Oscar transformó su miedo en acción y logró una de las grandes satisfacciones de su vida profesional.

4 – ¡Negociar, a pesar del miedo! – Teresita de Vedia

El gran dilema entre dos alternativas: 

1-  cobro barato y me aseguro el trabajo, 

2-  negocio… pero corro el riesgo de que no me contraten. 

Tere se enfrentó a este dilema, tuvo miedo, analizó la situación y tomó su decisión.

¿Te imaginas cuál fue el resultado?

5 – Superando miedos en la traducción y en la vida – Dagmar Ford 

Desde el desafío de interpretar a grandes personalidades, hasta tener que emigrar y adaptarse a vivir en nuevos países.

El testimonio de Dagmar nos enseña que a veces somos nosotros los que elegimos los desafíos y otras veces son los desafíos los que nos eligen a nosotros.

6 – ¿Y por qué no? – Daniela Helguera

Dani se hizo esta pregunta y la respuesta la llevó a cambiar su vida como traductora freelance. 

Venció el miedo inicial y la confianza que ganó le sirvió para mejorar su relación con todos sus clientes y aumentar sus tarifas. 

A veces el cambio está a solo un mensaje de distancia.

7 – Escuchó a su traductora superheroína para ayudar a otros – Katherine Hernández

“Riesgos”, “miedos infundados”, “voz saboteadora”. Es todo lo que la heroína interna de Kathy venció para tomar un proyecto que no solo era un desafío para ella, sino que también ayudaría a otros.

Y nos deja un consejo: siempre, siempre, siempre…. (mira el video para ver cómo sigue).

8 – No todas las decisiones son fáciles de tomar – Verónica Manzanares

Hay dos momentos en los cuales tomar una decisión puede tornarse un poquito complicado: cuando todos los que te rodean no entienden por qué lo haces y cuando sabes que hay que pasar por un mal trago para que, luego, todo mejore.  

Verónica pasó por los dos y nos cuenta cómo hizo para tomar la decisión correcta. 

9 – Esa voz que dice: ¡sí puedes! – María Luján Pachamé

Valentía es cuando le decimos adiós a las voces saboteadoras y seguimos el sutil susurro de la intuición.

Luján lo hizo y tuvo una de sus mejores experiencias de su vida profesional. Muchas veces se trata de combinar dos simples palabras: “Sí” y “puedo”.

10 – ¡Siempre se puede mejorar, siempre se puede aprender! – Paula Renaud

Que los errores nos enseñan es cierto pero… ¡cómo cuesta aceptarlos! 

Bastó una mala experiencia para que Paula hiciera los ajustes que necesitaba para tener resultados increíbles.

Estoy seguro de que todos vivimos una situación parecida a la suya alguna vez. Y aquí la pregunta: ¿habremos reaccionado de la misma forma?

11 – Traductorado o profesorado. ¿Y si cambiamos la “o” por la “y”? – Mariela Romero

Mariela siempre está atenta para ver qué puerta se abre hacia una nueva aventura. Con un ingrediente “secreto” combina la traducción, la redacción y la enseñanza. Si quieres saber cuál es ese ingrediente, mira su video.

12 – Superheroína de la traducción por partida doble – Ariadna Tagliorette

De todas las veces que Ariadna tuvo que recurrir a su superheroína interna, son dos las que más recuerda. 

¿Será que ese miedo inicial es proporcional a los resultados que obtenemos una vez que lo superamos?

Para Ariadna seguro que sí… 🙂

¿Traductores emprendedores con superpoderes?

Como te comentaba al principio, no se trata de una fuerza sobrenatural o de mover objetos con el poder de la mente. 

Es muchísimo más simple.

Es como dice Gandalf en El Hobbit: “son esas pequeñas cosas, los actos cotidianos de personas ordinarias los que marcan la diferencia”. 

Por eso quería presentarte a estos traductores, algunos con más, otros con menos experiencia, en una u otra parte del mundo, para que veas que todos en algún momento recurrieron a ese acto de valentía que los llevó a superarse. 

El único superpoder que podemos y debemos desarrollar es la capacidad de creer en nosotros mismos y movernos a la acción.

Traductor emprendedor: ¡ahora libera tu superpoder!

Para terminar te propongo un ejercicio, que es el regalo que te prometí.

Estoy seguro de que alguna de estas experiencias te ayudaron a recordar uno, dos o varios momentos difíciles en los que miraste al miedo a los ojos y le dijiste: “Miedo, go home”.

No importa si se trata de una situación personal o profesional, pero sí tiene que ser una situación en la que te superaste como una campeona o un campeón

¿Ya está? ¿Ya tienes esos recuerdos ahí? No los sueltes. 

Cierra los ojos, respira profundo tres veces, inhala, mantén el aire unos momentos, y exhala. Repítelo tres veces. 

Despacito, recuerda esa situación. Visualiza todos los detalles que puedas: perfumes, colores, lugares y personas.

Recuerda cómo te sentías. Presta atención a lo que te decías y cómo se sentía el miedo a hacerlo mal y a fracasar, la inseguridad de no estar a la altura de la situación, la incertidumbre de no saber qué sucederá o el qué dirían los demás. 

Luego quiero que pienses en esa voz misteriosa que apareció y te animó a hacerlo: ¿cómo te habló?

¿Qué te dijo?

¿Cómo convenció a tu miedo?    

Ahora quiero que revivas ese momento con el mayor detalle que puedas. Todo el proceso, de principio a fin. 

Y para terminar, piensa en el resultado, en cómo te sentiste cuando te moviste a la acción. Revive ese orgullo y esa satisfacción de haberlo logrado a pesar de que tenías un montón de cosas en tu contra. 

Ahora, sintiendo que puedes con cualquier situación que se te presente, mira tu situación actual.

Identifica cuál es el problema que está frenando tu avance. Y con toda la seguridad y confianza que has ganado, párate una vez más frente al miedo y dile… 

No, no, mejor gritale: ¡Miedo, go home

Y haz lo que sabes que puedes hacer. 

¡Felicitaciones, traductor! ¡Ya tienes tu superpoder!

Así como los 12 traductores que nos compartieron su historia, me encantaría leer la tuya en los comentarios. 🙂 


Sobre el autor de esta publicación

Foto de Mati Ortiz, de Letras Nómadas

Hola, soy Mati Ortiz. Mi propósito es ayudar a traductores a mejorar su calidad laboral. ¿Por qué? Porque sé que los traductores nos merecemos trabajar más tranquilos, con clientes que nos valoren, mucho mejor pagos y con más tiempo libre de calidad.

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Yo también estaba cansado y puse mi vida y mi profesión en acción. Aquí puedes saber cómo lo hice.