En la traducción, como en cualquier otra profesión, negocio o actividad, el primer paso para atraer a un cliente es generar confianza

Y es aquí dónde me encantaría decirte que un cliente entra a tu página o a tus redes sociales, lee la información que tienes allí y automáticamente piensa: “Sí, esta persona es la que va a resolver todos mis problemas, le voy a dar mi dinero y seguro que tendré la mejor traducción del mundo”.

Mmm…, no. Lo siento, pero no funciona así.

Cuando un cliente está buscando una traducción y entra a tu página, es un manojo de dudas: ¿quién es esta persona? ¿Sabrá lo que hace? ¿Me estará cobrando mucho o poco? ¿Habrá alguien mejor?

Y tiene razón en dudar. Yo haría exactamente lo mismo.

Te cuento un secreto: cuando hay que comprar un ticket de avión o algo por internet, es Lu la que da el clic final. Yo soy un desconfiado nato.

Aquí es probable que te preguntes entonces por qué un cliente querría contratarte:

  • ¿Porque eres buen traductor?
  • ¿Porque eres responsable? 
  • ¿Porque cumples con los tiempos?
  • ¿Porque das un servicio de calidad?
  • ¿Porque tienes buenas tarifas?

En realidad la respuesta se resume en: porque confía en ti.

Porque todas estas características son las que generan una mezcla perfecta que le dará seguridad. Y fíjate que no se trata de ti, de tu certificado, de tu excargo o de la cantidad de palabras que ya has traducido.

Solo se trata de lo que siente el potencial cliente cuando te ve. Si le genera confianza, entonces te contratará. Si no le genera confianza, buscará a otro traductor. 

La cuestión clave aquí es cómo transformar esas características en confianza.

Empieza a generar confianza en tus potenciales clientes de traducción

El primer concepto que vamos a tener en cuenta para comenzar a generar esa confianza es el de marca personal. Y recuerda que se trata de mucho más que un logo y una página.

Marca personal es, según Wikipedia, la gestión de la huella que dejamos en los demás. 

Es decir, la percepción que los demás tienen de ti, la forma en la que impactas en ellos.

Nunca llegarás a controlar por completo lo que la gente pueda pensar de ti. Lo único que puedes hacer es constatar cómo te quieres mostrar ante tus clientes y cómo esos clientes te perciben.

Es resumen: cómo te quieres posicionar.

El posicionamiento, en marketing digital, es la forma en la que quieres que tus clientes te vean e identifiquen.

Hay personas que prefieren posicionarse como serias y elegantes, por eso se muestran en ambientes empresariales y con traje y corbata. Por el contrario, otros prefieren la informalidad y presentarse más cercanos y amistosos.

Esto depende mucho del tipo de cliente que buscas captar. Por ejemplo, yo desde el principio dejé bien en claro que ya no quería trabajar con clientes empresas, por eso me muestro como soy: informal y cercano.

Y aquí hay dos cosas importantes a tener en cuenta: 

1- Ser auténticos (no ir en contra de lo que somos). 

2- Ser consecuentes (no dar un mensaje o una imagen contraria al posicionamiento que queremos conseguir).

Es decir, si vas a hablar de ortografía, cuídate de errores ortográficos. Te sorprendería saber la cantidad de personas que quieren ser traductores y que me envían mails escritos todo en mayúsculas, por ejemplo.

O la cantidad de profesionales (de distintas áreas) que en las redes publican sus servicios al lado de una opinión polémica sobre la política de turno.

Si no cuidas tu imagen y tu mensaje en esos pequeños detalles, ¿cómo pretendes que el potencial cliente confíe sus contenidos o documentos en ti?

Y aquí no digo que no puedas expresarte en público, digo que mantengas tus comunicaciones profesionales lo más ajustadas posibles a tu propósito.

Entonces, la primera pregunta que tienes que hacerte es: ¿qué estoy haciendo yo, qué mensaje o imagen estoy transmitiendo para generar confianza en mi cliente?

Si quieres, puedes compartirme tu respuesta en los comentarios. 🙂

7 estrategias para generar confianza en tus clientes

1. Crea contenido relevante

La relevancia es la intersección de dos conjuntos: lo que tú tienes para decir y lo que tu cliente necesita escuchar.

¡Que tu contenido sea siempre de interés para tu cliente!

Habla de ellos, no de ti.

Tanto en tu blog como en tu redes sociales, habla de cosas relevantes. Educa a tu cliente, pero con respecto a sus problemas y por qué tú, y no otro, lo puede ayudar.

Por eso es que vuelvo a insistir con la importancia de conocer a tu cliente ideal, para que sepas exactamente cuáles son sus dificultades lingüísticas y crees contenido de valor ajustado a esas necesidades.

2. Relaciónate con tu cliente

Para que confíen en ti, tienes que confiar en ellos. 

Sé parte de sus negocios.

Síguelos, compra sus servicios o productos. O simplemente consume sus servicios gratuitos.

Comenta, comparte, dale me gusta. Hazte relevante y que te vean.

3. Sé fiel a tu propósito

Aquí entran en juego palabras como consistencia, constancia y persistencia.

Evita cambiar de disciplina como si se tratara de un par de medias.

Descubre tu especialización, tu propósito, tu nicho y asegúrate de que te guste tanto como para pasar allí los próximos 3 o 4 años de tu vida profesional.

A veces nos dejamos tentar por los objetos brillantes y vamos saltando de disciplina como monitos y eso marea a nuestro cliente.

Muchas veces me encuentro con perfiles de traductores que hablan de traducción, copywriting, transcreación, cocina, viajes y música y no puedo evitar pensar: ¿a qué se dedica esta persona?

Si yo que soy traductor veo eso en mis colegas, imagínate la confusión que genera en los potenciales clientes.

Dale a tus clientes un mensaje claro a lo largo del tiempo, que vean cómo creces, cómo te afianzas y cómo te posicionas.

4. Da un servicio impecable

¡El cliente siempre es tu prioridad!

Convierte tus servicios en experiencias. Y las experiencias están en los detalles.

De principio a fin, logra que se sienta en buenas manos y seguro, no le des motivo de duda.

Cada vez que un cliente decide trabajar contigo, te está dando una oportunidad. Y en los tiempos que corren esa oportunidad vale oro. No la desaproveches.

Un amigo me enseñó una lección invaluable: “When I was an entrepreneur, I under promised but always over delivered”.

En mi caso lo tomé como lema.

Siempre hago que mis clientes, tanto de traducción y redacción como de mi método MEN-T, se lleven algo más.

Los mimo para que una vez que confían en mí, nunca se arrepientan de esa decisión.

5. Haz lo que yo digo y también lo que yo hago

Sé consecuente entre lo que dices y lo que haces.

Si hablas de lo importante de algo pero lo estás descuidando en tu propio proyecto, entonces caerás en la “venta de humo”. Y nadie quiere que le vendan humo.

Hay algunos que están de acuerdo con la idea de “fake it till you make it”.

Yo prefiero manejar esa idea con muchísima cautela y, ante la duda, sugiero que hables de lo que sepas y de lo que vayas aprendiendo y probando personalmente a lo largo del tiempo.

Honestamente, prefiero algo así: “Fake it only if you are 100% sure that you’ll make it. If you’re not sure, then do it first”.

6. No vendas (tanto)

El miedo a vender, como te contaba en el artículo de la semana pasada, viene del prejuicio de asociar a un vendedor con alguien que quiere “encajarnos” algo.

Esos vendedores siguen existiendo y tenemos que evitar caer en este estereotipo.

Las estrategias superficiales de venta pueden funcionar un tiempo. Pero eventualmente, si solo nos dedicamos a pedirle a nuestros clientes que nos compren, vamos a caer en generar muchas transacciones, pero no fidelidad ni satisfacción. Serán ventas vacías.

Para mantener la atención y la compra de sus clientes, muchas empresas y profesionales caen en “manipulaciones” como pueden ser las promociones, los descuentos o lanzamientos de productos y servicios nuevos todo el tiempo, etc.

Y cuando ya no pueden hacerlo, porque no se puede vivir innovando o dando descuentos, inevitablemente el cliente pierde interés y se va.

Es necesario inspirar a nuestro cliente, motivarlo, educarlo y aportarle valor para que confíe en nuestro criterio, ya sea que nos compre o no nos compre.

Una buena idea es utilizar la ley de Pareto: dedica el 20% de tus comunicaciones a la venta y el 80% a aportar valor y a comunicarle tu propósito a tu cliente.

7. Reemplaza “clientes” por “socios” 

A la hora de crear contenido, los (potenciales) clientes son nuestros mejores aliados.

Lejos queda el concepto de que un cliente que no nos contrata es una persona con la que perdemos contacto.

Cualquier cliente puede convertirse en parte de una entrevista, de un guest post, de un artículo colaborativo o de un podcast.

Todos tienen algo para contar.

Si no traduce, estaría bueno que le preguntes por qué no lo hace o los problemas y los riesgos que ve. Lo puedes ir acercando de a poco hacia ti para que sienta esa confianza en tus servicios.

Si ya traduce con otro traductor, mejor aún, se trata de un caso de éxito. Puedes preguntarle por qué decidió traducir, los beneficios que obtuvo, etc.

Pronto sus propios colegas (su competencia) querrán ver qué está haciendo y encontrarán que está traduciendo sus contenidos.

Si esos colegas deciden imitarlo, ¿sabes a qué traductor acudirán?

Al que se preocupa por ellos, al que los conoce y al que ha desarrollado soluciones ajustadas a los problemas de su nicho. O sea, a ti.

Entonces tu principal objetivo para generar confianza en tus clientes es… 

¿Recuerdas la duda principal de cualquier persona que entra a tu página?

Es simplemente: ¿quién es esta persona y cómo puede ayudarme?

Tu principal objetivo es, con seriedad y calidad, desactivar esa objeción del lector y posicionarte como referente del nicho en materia de traducción, redacción, copywriting o lo que quieras ofrecer.

Para eso genera confianza y una vez que lo hayas hecho, el precio, los descuentos y las promociones pasarán a segundo plano.

Solo importarás tú y lo que puedas hacer para solucionar el problema de tu cliente.

Cuida esa confianza con paciencia y cariño y verás como crece.

Para terminar, te dejo una frase que siempre me dice mi papá: “Se tarda una vida en construir confianza y solo un segundo en destruirla”.


Sobre el autor de esta publicación

Foto de Mati Ortiz, de Letras Nómadas

Hola, soy Mati Ortiz. Mi propósito es ayudar a traductores a mejorar su calidad laboral. ¿Por qué? Porque sé que los traductores nos merecemos trabajar más tranquilos, con clientes que nos valoren, mucho mejor pagos y con más tiempo libre de calidad.

Si quieres saber cómo puedes lograrlo, descarga la guía gratuita con los “7 consejos + 1 para solucionar los problemas de lo traductores freelance”.

También puedes pasar directo a la acción con mi método MEN-T con el cual pondremos todos estos conceptos en práctica.

Yo también estaba cansado y puse mi vida y mi profesión en acción. Aquí puedes saber cómo lo hice.